En el Hospital Barros Luco Trudeau se realizó una nueva jornada de memoria y homenaje a las víctimas de la represión política durante la dictadura. La actividad, convocada por el Programa de Reparación y Atención Integral en Salud y Derechos Humanos (PRAIS) del Servicio de Salud Metropolitano Sur (SSMS), puso en el centro la dignidad de las víctimas, el derecho a la verdad y el compromiso de mantener viva la memoria.
El viernes 11 de septiembre, los pasillos y espacios del Hospital Barros Luco Trudeau fueron escenario de la romería “Tu historia, mi historia… nuestra historia para soñar juntos desde la memoria”, una actividad de homenaje a quienes fueron víctimas de la represión política durante la dictadura, con especial reconocimiento a los funcionarios y funcionarias de la salud que fueron detenidos, desaparecidos o ejecutados por razones políticas.
La jornada comenzó en las dependencias del Programa PRAIS del Servicio de Salud Metropolitano Sur. Desde allí, usuarios y usuarias del programa, trabajadores y trabajadoras de la salud y representantes de organizaciones vinculadas a la memoria caminaron hasta el monumento ubicado en el frontis del Centro de Diagnóstico Terapéutico (CDT) del Hospital Barros Luco Trudeau, lugar que recuerda a las personas detenidas y desaparecidas.
Una memoria que camina
La romería fue mucho más que un recorrido simbólico. Cada paso evocó historias personales y colectivas marcadas por la violencia política, la persecución y la ausencia. Cada nombre recordó una vida interrumpida y una familia que debió enfrentar el dolor, la incertidumbre y, en muchos casos, décadas de búsqueda por verdad y justicia.
De acuerdo con el catastro señalado durante la actividad, 77 trabajadores y trabajadoras de la salud fueron registrados a nivel nacional como personas desaparecidas o ejecutadas políticamente. Detrás de esa cifra existen nombres, rostros, familias, compañeros y comunidades cuyas historias forman parte de la memoria histórica de Chile.
En ese sentido, recordar no constituye solamente un ejercicio de mirar hacia el pasado. Para quienes participaron de esta jornada, la memoria se relaciona directamente con el presente: con el derecho de las víctimas y sus familias a la verdad, con la dignidad humana y con el compromiso de que hechos de esta naturaleza no vuelvan a repetirse.
Memoria frente al negacionismo
En tiempos en que distintas voces intentan relativizar, minimizar o negar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, estos espacios adquieren especial relevancia. La memoria se convierte también en una forma de resistencia frente al olvido y al negacionismo.
Preservar la memoria no significa quedarse atrapados en el pasado. Significa reconocer hechos documentados, mantener presentes a quienes fueron víctimas y transmitir a las nuevas generaciones las consecuencias que tuvo la violencia política y la vulneración de los derechos humanos.
El trabajo desarrollado por el PRAIS adquiere, en este contexto, una dimensión que trasciende la atención y reparación en salud. También contribuye a mantener vivos los nombres, las historias y las experiencias de quienes fueron afectados por la represión política, promoviendo una cultura de respeto a los derechos humanos.
Porque una sociedad democrática necesita conocer su historia para comprender su presente. Y porque frente a las ausencias, los nombres y las historias de quienes ya no están siguen interpelando a las nuevas generaciones.
Hay lugares donde la memoria no está escrita solamente en libros o monumentos. También camina. Camina junto a quienes recuerdan, junto a quienes buscan verdad y justicia y junto a quienes se niegan a que el olvido tenga la última palabra.
Memoria, verdad, justicia y derechos humanos: para que nunca más la violencia política vuelva a imponerse sobre la dignidad de las personas.